-Sitio profesional del Presidente del Grupo GALENO-

Toda trayectoria de liderazgo atraviesa momentos de transformación. En la historia de Julio Fraomeni, esa evolución se refleja en el paso de constructor a custodio: de quién impulsa y diseña cada detalle de un proyecto, a quién protege su esencia y asegura su continuidad. Es una transición profunda que todo fundador debe enfrentar cuando la organización que creó alcanza madurez y escala.

En los primeros años, el liderazgo se construye sobre la acción directa: supervisar, decidir, resolver. Pero con el tiempo, el verdadero desafío consiste en aprender a delegar sin perder el sentido del propósito. Para Julio Fraomeni, ese equilibrio es el que distingue a los líderes que logran consolidar una estructura sólida de aquellos que dependen únicamente de su presencia. Cuidar la visión no significa controlar cada paso, sino formar equipos capaces de interpretarla y sostenerla con autonomía.

Esa transición exige confianza, método y una convicción firme en los valores que dieron origen al proyecto. Fraomeni destaca que el crecimiento sostenible solo es posible cuando los cimientos culturales son claros y compartidos. La ética, la calidad y la innovación —principios que guiaron la creación de Galeno— se transforman en una brújula institucional que orienta las decisiones de toda la organización.

Convertirse en custodio implica mirar más lejos: garantizar que la empresa mantenga su coherencia aun en escenarios cambiantes. Es pasar de liderar la acción a liderar el sentido, de construir estructuras a consolidar cultura. El liderazgo no se mide por la cantidad de decisiones que uno toma, sino por la capacidad de formar personas que decidan bien.

Su trayectoria demuestra que los fundamentos de una organización —cuando se construyen con convicción y propósito— pueden trascender generaciones. Y que el mayor legado de un líder es asegurar que su visión siga viva, incluso cuando ya no sea él quien la ejecute.